PERRO DE SAN BERNARDO

Es, sin lugar a duda, una de las razas más conocidas en todo el mundo no tanto por su difusión como por sus cualidades, que lo han convertido casi en un perro legendario. Justamente por este motivo, en aIgunos países europeos lo llaman simplemente "el santo". Es el gigante de la cinofilia por su imagen simpática asociada al barril de licor, tanto en sus variedades de pelo corto como de pelo largo. Se presta a diversas utilizaciones pero necesita amplios espacios. Resiste perfectamente los climas más rígidos pero soporta mal vivir en la ciudad.

Las hipótesis sobre los orígenes del San Bernardo son múltiples e incluso algunas basadas en las leyendas que desde hace siglos acompañan a esta raza. La más aceptable y documentada parece ser la sostenida por los investigadores Keller, Kraemer y Hein (conocidos por los estudios que efectuaron a este respecto), según los cuales el San Bernardo sería un descendiente directo del Moloso asirobabilónico utilizado por los romanos durante las invasiones del Norte de Europa. Después fueron los monjes del Saint Bernard que recogieron a algunos de estos perros que, por su fuerza y resistencia, eran empleados como guardias del monasterio. Pero no era esa su única función ya que al mismo tiempo cumplían la tarea de socorrer a los viajeros que, atravesando los puertos alpinos, eran con frecuencia víctimas de avalanchas y aludes: este perro, dotado de un excelente olfato y de gran sensibilidad, lograba establecer la presencia de personas, incluso enterradas a varios metros bajo la nieve. Numerosos son los testimonios históricos de la raza: algunos bajorrelieves asirios reproducen a un perro muy similar; pero todavía más interesantes son dos dibujos de 1600, conservados en el monasterio, que representan a dos perros de pelo corto exactamente iguales a los que se ven actualmente. Originariamente, los Perros de San Bernardo tenían el pelo corto ya que la otra variedad surge en tiempos relativamente recientes como consecuencia de cruzamiento con el Perro de Terranova. En el monasterio del Gran San Bernardo, los monjes sólo crían perros de pelo corto sobre cuya capa resbala mejor la nieve, evitando de este modo, la formación de hielo que representaría una carga mayor para el animal. Si los suizos han sido durante siglos los custodios celosos de esta raza, el mérito de su difusión se debe, sin embargo, a los ingleses que posiblemente fueron los primeros en presentar algunos ejemplares en las exposiciones caninas muy importantes de su país, haciéndolo conocer de esta manera al gran público. Desde ese momento, la difusión del San Bernardo fue muy rápida y hoy se cría en América y en todos los países europeos como por ejemplo en Italia, donde se impuso desde hace muchos años con un notable incremento después de la Segunda Guerra Mundial.

El estándar oficial de la raza dice textualmente al comienzo: "Figura poderosa, de altura proporcionada, fuerte y musculosa en cada una de sus partes, con cabeza potente y expresión muy inteligente". En estas pocas palabras se condensa todo lo que debe poseer un Perro de San Bernardo. Es uno de los gigantes de la cinofilia; la alzada a la cruz mínima para los machos no debe ser inferior a los 70 cm., aunque por lo general esta medida es superada y a veces muy ampliamente: se han visto muchos perros que llegaban y superaban los 90 cm., manteniendo inalterada la armonía del conjunto establecida por el estándar. También en lo relativo al peso, el San Bernardo supera a todos: hay ejemplares que llegan a pesar 110 kg. sin parecer demasiado desgarbados ni pesados. Para esta raza, precisamente por la función que debe desarrollar, es verdaderamente importante que sean respetadas, además de las características típicas, las relaciones tamaño-volumen-peso, acompañados por una osamenta muy robusta y musculatura de gran desarrollo. Entrando más en detalle, la cabeza debe ser imponente, con cráneo macizo, ejes cráneo-faciales convergentes, hocico cuadrado, mandíbula ancha y potente, labio desarrollado, trufa (nariz) con fosas nasales bien abiertas. Las orejas, inserción bastante alta y con un pabellón muy desarrollado, cuelgan sin pliegues sobre la cabeza. Los ojos tamaño mediano, de color marrón oscuro, están situados frontalmente y tienen una expresión que denota lealtad e inteligencia. Todo el conjunto está acompañado por un dibujo de los pliegues que se evidencia aún más cuando el perro está atento. El cuello es robusto con una gran papada; los hombros son anchos y oblicuos, el tórax muy arqueado y el tronco es más largo que la alzada a la cruz, que debe ser muy prominente. La línea superior es sólida y "rampante", las extremidades son bien verticales con una osamenta potente y muy musculosas, la cola larga y pesada, colgante, con una leve curvatura la parte inferior. Estas características son válidas para ambas variedades, la única diferencia está en la longitud del pelo ya que también los colores son iguales.

Alzada a la cruz. El mínimo absoluto es de 70 cm., para los machos y de 65 cm. para las hembras que son algo más delgadas. Cabeza. Muy imponente y robusta. Trufa ancha, negra, con fosas nasales muy abiertas. Caña nasal recta. Hendedura bastante ancha y pronunciada pero no profunda, desde el stop a toda la caña nasal. Los labios superiores se superponen a los inferiores formando un arco. Hocico corto con sección perpendicular superior a la propia longitud de aquel. Dentadura completa, robusta y proporcionada a la estructura de la cabeza. Escotadura naso-frontal bien marcada, algo empinada. Cráneo macizo y ancho, un poco convexo. Ojos. Situados un poco adelante, de tamaño mediano y color marrón oscuro. Los párpados inferiores forman un pliegue en el interior del ojo. Orejas. De tamaño mediano, de inserción alta, caen lateralmente adheridas a la cabeza. Cuello. De inserción alta, muy robusto, erguido cuando el perro está atento, de otro modo, Io lleva horizontalmente. Papada muy marcada pero no excesivamente desarrollada. Extremidades anteriores. Hombros anchos y oblicuos, muy musculosos y potentes. Brazo y antebrazo, rectos y muy musculosos. Cuerpo. Tórax muy redondeado y levemente caído que no traspasa los codos. Cruz muy marcada. Dorso muy ancho y perfectamente recto hasta Ios lomos, donde la línea dorsal comienza a descender suavemente, conjugándose con la de la grupa. Vientre ligeramente caído que se separa netamente de la región renal. Extremidades posteriores. Muslos muy musculosos. Corvejones moderadamente angulados. Pies. Anchos, poco cerrados. Pelaje. Se distinguen dos variedades: de pelo corto y de pelo largo. En la primera, mucho más difundida, el pelo es muy apretado adherente y liso, más largo en la base de la cola. Color blanco con extensas mancha rojas.

ALIMENTACION. Las necesidades en kcal. diarias son de 3.000 como ración de mantenimiento. En condiciones excepcionales, tanto de trabajo como ambientales, las necesidades energéticas se elevan considerablemente hasta superar en dos veces y media los valores arriba indicados.

CUIDADOS DIARIOS. El cepillado diario es muy importante no sólo para los ejemplares con pelo largo sino también para aquellos de pelo corto.

ENFERMEDADES. El San Bernardo, como otros perros molosos con una conformación torácica muy profunda y de gran tamaño, puede estar expuesto a la torsión gástrica. La causa de este desplazamiento que lleva casi inevitablemente a la muerte, debe buscarse en una abundante comida a la que sigue el movimiento que determina la rotación axial del estómago. En efecto, el estómago experimenta un giro de 90º a 180º grados de manera que el esófago y el píloro se cierran con la consiguiente dilatación del estómago, por fenómenos de fermentación. La única terapia con alguna posibilidad de éxito si se realiza rápidamente, es la quirúrgica. El tercer párpado, presenta en los molosos, pasivo incompleto y una mayor exposición a los agentes externos por la configuración suelta de los párpados inferiores y por consiguiente, se presenta constantemente enrojecida. La terapia, basada en la descongestión, se realiza con medicamentos.

CON EL VETERINARIO. El corte de los espolones constituye una pequeña intervención que es aconsejable realizar a los pocos días del nacimiento.